Llega un mensaje alarmante al grupo de clase y el dedo va solo al botón de reenviar. Justo ahí empieza el problema.
Primera pregunta: ¿quién lo dice? Si la fuente es «el primo de un amigo», mala señal. Las noticias reales tienen autor, medio y fecha.
Cinco preguntas antes de reenviar
Segunda: ¿te hace sentir miedo o rabia inmediatos? Los bulos se diseñan para disparar emociones y apagar el pensamiento.
Tercera, cuarta y quinta: ¿lo publica algún medio fiable?, ¿la imagen es real o está sacada de contexto?, ¿qué gana quien lo difunde? Si alguna respuesta chirría, no lo reenvíes.